EL CEREBRO HUMANO – HEMISFERIOS
EL HEMISFERIO IZQUIERDO
El hemisferio izquierdo, es la parte motriz capaz de reconocer grupos de
letras formando palabras, y grupos de palabras formando frases, tanto en lo que
se refiere al habla, la escritura, la numeración, las matemáticas y la lógica,
como a las facultades necesarias para transformar un conjunto de informaciones
en palabras, gestos y pensamientos. Dependiendo de su severidad, una embolia
que afecte a esta estructura puede producir pérdidas funcionales, pérdida
funcional del habla y afectar destrezas motoras en el lado derecho del cuerpo.
El hemisferio almacena conceptos que luego traduce a palabras (amor, amour,
amore, love, liebe) más bien que una memoria textual. Es decir, el cerebro
comprende las ideas y los conceptos y los almacena en un lenguaje no verbal,
que luego traduce a un lenguaje o idioma aprendido por el individuo mediante la
cultura. Los tests de inteligencia que investigan el vocabulario, la
comprensión verbal, la memoria y el cálculo aritmético mental, detectan el
origen de la actividad en el hemisferio izquierdo. El hemisferio izquierdo se
especializa en el lenguaje articulado, control motor del aparato fono
articulador, manejo de información lógica, pensamiento proporcional, procesamiento
de información en series de uno en uno, manejo de información matemática,
memoria verbal, aspectos lógicos gramaticales del lenguaje, organización de la
sintaxis, discriminación fonética, atención focalizada, control del tiempo,
planificación, ejecución y toma de decisiones y memoria a la
El término hemisferio
cerebral designa cada una de las dos estructuras que constituyen la
parte más grande del encéfalo. Son inversos el uno del otro, pero
no inversamente simétricos, son asimétricos, como los dos lados de la cara del
individuo. Una cisura sagital profunda en la línea media (la cisura
interhemisférica o longitudinal cerebral) los divide en hemisferio derecho y
hemisferio izquierdo. Esta cisura contiene un pliegue de la duramadre y las
arterias cerebrales anteriores. En lo más hondo de la cisura, el cuerpo calloso
(una comisura formada por un conglomerado de fibras nerviosas blancas), conecta
ambos hemisferios cruzando la línea media y transfiriendo información de un
lado al otro.
El hemisferio izquierdo procesa la información analítica y secuencialmente, paso a paso, de forma lógica y
lineal.
El hemisferio
izquierdo analiza, abstrae, cuenta, mide el tiempo, planea procedimientos paso
a paso, verbaliza, Piensa en palabras y en números, es decir contiene la
capacidad para las matemáticas y para leer y escribir. La percepción y
la generación verbales dependen del conocimiento del orden o secuencia en el
que se producen los sonidos. Conoce el tiempo y su transcurso. Se guía
por la lógica lineal y binaria (si-no, arriba-abajo, antes-después, más-menos,
1, 2, 3,4 etc.). Este hemisferio emplea un estilo de pensamiento convergente,
obteniendo nueva información al usar datos ya disponibles, formando nuevas
ideas o datos convencionalmente aceptables. Aprende de la parte al todo y
absorbe rápidamente los detalles, hechos y reglas. Analiza la
información paso a paso. Quiere entender los componentes uno por uno.
EL HEMISFERIO DERECHO
El hemisferio derecho
gobierna tantas funciones especializadas como el izquierdo. Su forma de
elaborar y procesar la información es distinta del hemisferio izquierdo. No
utiliza los mecanismos convencionales para el análisis de los pensamientos que
utiliza el hemisferio izquierdo. Es un hemisferio integrador, centro de
las facultades viso-espaciales no verbales, especializado en sensaciones,
sentimientos, prosodia y habilidades especiales; como visuales y sonoras no del
lenguaje como las artísticas y musicales. Concibe las situaciones y
las estrategias del pensamiento de una forma total. Integra varios tipos de
información (sonidos, imágenes, olores, sensaciones) y los transmite como un
todo. El método de elaboración utilizado por el hemisferio derecho se ajusta al
tipo de respuesta inmediata que se requiere en los procesos visuales y de
orientación espacial. Por lo tanto, aunque el hemisferio derecho está, sin
duda, especializado, en las funciones no verbales, concretamente en las
viso-espaciales, no resulta fácil discernir las diferencias entre los dos
hemisferios. El hemisferio derecho está considerado de cualquier modo, como el
receptor e identificador de la orientación espacial, el responsable de nuestra
percepción del mundo en términos de color, forma y lugar.
El hemisferio derecho, parece especializado en la percepción global,
sintetizando la información que le llega. Con él vemos las cosas en el espacio,
y cómo se combinan las partes para formar el todo. Gracias al hemisferio
derecho, entendemos las metáforas, soñamos, creamos nuevas combinaciones de
ideas. Es el experto en el proceso simultáneo o de proceso en paralelo; es
decir, no pasa de una característica a otra, sino que busca pautas y gestantes.
Procesa la información de manera global, partiendo del todo para entender las
distintas partes que componen ese todo. El hemisferio holístico es
intuitivo en vez de lógico, piensa en imágenes, símbolos y sentimientos. Tiene
capacidad imaginativa y fantástica, espacial y perceptiva. Este
hemisferio se interesa por las relaciones. Este método de procesar tiene plena
eficiencia para la mayoría de las tareas visuales y espaciales y para reconocer
melodías musicales, puesto que estas tareas requieren que la mente construya
una sensación del todo al percibir una pauta en estímulos visuales y auditivos.
Con el modo de procesar la información usado por el hemisferio derecho, se
producen llamaradas de intuición, momentos en los que «todo parece encajar» sin
tener que explicar las cosas en un orden lógico. Cuando esto ocurre, uno suele
exclamar espontáneamente « ¡Ya lo tengo!» o « ¡Ah, sí, ahora lo veo claro!» El
ejemplo clásico de este tipo de exclamación es el exultante «Eureka» (¡lo
encontré!) atribuido a Arquímedes. Según la historia, Arquímedes experimentó
una súbita iluminación mientras se bañaba, que le permitió formular su principio
de usar el peso del agua desplazada para deducir el peso de un objeto sólido
sumergido. Este hemisferio emplea un estilo de pensamiento divergente,
creando una variedad y cantidad de ideas nuevas, más allá de los patrones
convencionales. Aprende del todo a la parte. Para entender las
partes necesita partir de la imagen global. No analiza la información,
la sintetiza. Es relacional, no le preocupan las partes en sí, sino
saber cómo encajan y se relacionan unas partes con otras.
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COMPARACIÓN ENTRE CARACTERÍSTICAS DE
AMBOS HEMISFERIOS
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Hemisferio Izquierdo
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Hemisferio Derecho
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Verbal: Usa palabras para
nombrar, describir, definir…
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No
verbal: Es
consciente de las cosas, pero le cuesta relacionarlas con palabras.
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Analítico: Estudia las cosas paso a
paso, despacito, y parte a parte.
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Sintético: Agrupa las cosas para
formar conjuntos.
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Simbólico: Emplea un símbolo en
representación de algo,
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Concreto: Capta las cosas tal como son,
en el momento presente.
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Abstracto: Toma un pequeño fragmento
de información y lo emplea para representar el todo.
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Analógico: Ve las semejanzas entre
las cosas; comprende las relaciones metafóricas.
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Temporal: Sigue el paso del tiempo,
ordena las cosas en secuencias: empieza por el principio, etc.
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Atemporal: Sin sentido del tiempo.
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Racional: Saca conclusiones basadas
en la razón y los datos.
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No
racional: No
necesita una base de razón, ni se basa en los hechos, tiende a posponer los
juicios.
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Digital: Usa números, como al
contar.
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Espacial: Ve donde están las cosas en
relación con otras cosas, y como se combinan las partes para formar un todo.
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Lógico: Sus conclusiones se basan
en la lógica: una cosa sigue a otra en un orden lógico. Por ejemplo, un
teorema matemático o un argumento razonado.
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Intuitivo: Tiene inspiraciones repentinas,
a veces basadas en patrones incompletos, pistas, corazonadas o imágenes
visuales.
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Lineal: Piensa en términos de ideas
encadenadas, un pensamiento sigue a otro, llegando a menudo a una conclusión
convergente.
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Holístico: Ve las cosas completas,
como un “todo”, de una vez; percibe los patrones y estructuras generales,
llegando a menudo a conclusiones divergentes
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